Primero los números.
Después, las personas.
Durante años trabajé en Fiducoldex, manejando grandes fondos de inversión. Me gradué en comercio internacional. Aprendí a leer cifras que decidían cosas importantes, y aprendí también que detrás de cada cifra siempre había alguien.
En paralelo, sin que fuera trabajo, estudié lo otro. La energía, los sueños, los números como lenguaje. Autodidacta, por décadas, sin anunciarlo. Leía, preguntaba, practicaba con quien me lo pidiera.
Cuando me jubilé en 2025 dejé de hacerlo aparte. Llegué a disfrutar mucho más de esto, y hoy comparto lo que sé con quien lo necesite.